Un puente entre el armario masculino y el nuestro, o un armario de
y para ambos, es el objetivo en el que trabajan algunos diseñadores desde hace
un tiempo (1).
No se trata de nada nuevo bajo el
sol, ésta actual mezcla de géneros y estética que dirigen lo masculino hacia lo
femenino, llamada tomboy, tiene, en lo que a la palabra se refiere, su origen a
finales del 1500, para denominar a una mujer de espíritu audaz o desvergonzada.
La liberación de los años 20´ del siglo pasado, los cambios que propició en la
vestimenta y el corte a la garçonne, lo
vieron surgir de una forma más definida. Coco Chanel y los préstamos que tomaba
del armario masculino para sus creaciones fueron algo decisivo en la tendencia,
como años más tarde, el traje de Marlene Dietrich, el look preppy deportivo de
Katherine Hepburn, y como no mencionar a Yves Saint Laurent y su famoso smoking
femenino, buscando colocar a la mujer en otro lugar, en otro paradigma.
Todo el recorrido decanta desde
el 1500 a ésta parte, en una temporada en la que los diseñadores decidieron que
las claves de lo femenino y urbano en todos sus matices (aunque nosotros
agregamos: “en casi todos sus matices”) pasan por ésta tendencia, que
en ésta reversión cuenta con pantalones pinzados, jeans boyfriend o chupines, remeras
y camisas –éstas últimas, sobre todo blancas- oversizes, el smoking femenino y
el traje femenino, las chaquetas y blazers – sobre todo los de raya
diplomática-, el pixie como corte y unos infaltables zapatos Oxford.
Curiosamente, hablando de matices, las chaquetas, tweeds o blazers clásicos se
pueden reemplazar por una biker, obteniendo una versión más rocker, como
hacerlo por una chaqueta de estilo universitario nos da un punto más deportivo,
como así también reemplazar los Oxford por un par de zapatillas.
Eso sí, el tomboy en el 2014 pasa
por la criba de lo minimal y lo preppy, conjunción que no se puede pasar por
alto. Para muestras hay que atender a las colecciones de Stella McCartney,
Dries Van Noten, Alexander Wang y / o Philip Lim: sus prendas nos exponen como
el aporte del minimal, sus líneas depuradas y sus materiales nobles dan un
“que” delicado que lo ponen más del lado de lo femenino que de la androginia,
mientras que los acentos preppies hacen lo suyo desde un punto más inocente y
deportivo.
Dicho de otro modo, al hablar de
tomboy como estilo de moda, se dejan los
convencionalismos en cuestión de sexos de lado y nos subimos a un mundo en el
que el universo femenino se aborda desde la estética masculina. Nada imposible.
María de la Cruz Rojo
Croix Asesoramiento de Imagen
Notas
(1)
Ejemplo
de ello es el trabajo que viene realizando al respecto en su propia firma el
diseñador norirlandés Jonathan Anderson: http://www.style.com/fashionshows/review/F2014RTW-JWANDERSON
Fuentes
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